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Berna, Suiza
Jordi Caballé Serrano - Odontología, 2013
Desde Berna, Suiza

Desde Berna, Suiza

Berna, una de las capitales más ricas y pequeñas de Europa, podríamos decir que se caracteriza por tres cosas: los osos, el Äare y el Gurten. Los osos están profundamente ligados a la ciudad, hasta tal punto que el elemento central de la bandera de Berna es este animal. En el centro de Berna está el Bärengraben, un parque donde vive una familia de osos que deleitan a turistas y habitantes. La segunda cosa que caracteriza esta bella ciudad es el río Äare, que rodea la capital suiza, formando una península muy peculiar. Uno de los deportes típicos en verano es ir a bañarse al río. Digo “deporte” porque este baño está lejos de ser relajante. Solo lo he hecho dos veces, y puedo decir que es una experiencia estimulante. El agua es cristalina, fría y con mucha fuerza. Es imposible mantenerte estable en un punto, por eso hay que dejarse llevar por la corriente y salir (si puedes y estás a tiempo) con la ayuda de unas barandillas que hay cada ciertos metros en la ribera. La tercera cosa que caracteriza a la capital suiza es el Gurten, la pequeña –poco más de tres mil metros de altitud– montaña de la ciudad: aunque Suiza tiene algunos de los picos más altos de Europa, los berneses están muy orgullosos de su montaña, en torno a la cual se organizan diversas actividades y un gran festival de música una vez al año en su cima.

 

ALUMNI - jordi caballé - suissa 3

 

En el tiempo que llevo viviendo en Suiza varias cosas me han sorprendido. La primera es que en los supermercados hay mucho queso y ninguna fregona. He visitado algunos países de Europa pero nunca me había tocado fregar, por eso seguramente no me había dado cuenta de que la fregona es typical spanish. Por otra parte, Suiza, a pesar de ser un país neutral, tiene un ejército bien dotado y el servicio militar es obligatorio para todos. Si uno no está dispuesto a pasar un año en las filas, debe pagar al Estado el 4% de su salario anual durante diez años. Sin embargo, quizás una de las cosas que más me impactó fue cuando me “premiaron” con el permiso de residencia, un librito de papel que cuesta 90 CHF (80 €). Bueno, con este trozo de papel te dan un kit de emergencia, que consta de un mapa de evacuación con los búnkers más próximos, un librito con recomendaciones de protección en caso de un accidente nuclear y una caja con 12 pastillas antirradiación en caso de un ataque nuclear o un accidente en una estación nuclear. ¡Ni que tuviéramos Fukushima o Corea del Norte como vecinos! Por cierto, mencionando Corea del Norte, el actual dictador comunista de ese país estudió aquí en Berna, sorprendente, ¿verdad?

 

Después de esta breve introducción, la pregunta es: ¿qué hago aquí? No, no solo como chocolate y hago fondues de queso en prados con las vacas alpinas. Actualmente, estoy trabajando como investigador en el Departamento de Cirugía Oral en la Facultad de Odontología de la Universidad de Berna. Mi estancia debía ser limitada a tres meses para poder conseguir la mención europea al doctorado que estoy cursando en la Facultad de Odontología de la UIC. Sin embargo, antes de finalizar estos tres meses se me ofreció la posibilidad de presentarme a una beca de la fundación suiza Foundation for Dental Education and Research para poder quedarme un año más como investigador en el campo de la implantología dental. Después de consultarlo con la familia y los tutores de la UIC, decidí presentarme. Finalmente me concedieron la beca y ahora ya llevo casi cinco meses en esta ciudad.

 

Actualmente, en la UIC estoy cursando el Doctorado y el Máster Internacional en Implantología Oral y poder optar a la mención europea del doctorado eleva la calidad del máster y doctorado de la UIC, y más en uno de los centros líderes mundiales en implantología dental. En Berna tengo la suerte de poder estar trabajando junto a dos de las personas que actualmente están creando tendencia tanto en el aspecto clínico como en investigación. Entre los profesores Dr. Buser y el Dr. Gruber suman más de 360 ​​publicaciones internacionales y varios libros. En Suiza, al contrario que los laboratorios y centros de investigación de Barcelona, parece que no tengan problemas con el presupuesto destinado a la investigación. Gracias a esto puedo desarrollar sin problemas parte del doctorado aquí.

 

Hablando de números, Suiza es un país extremadamente caro. El transporte, la comida, los servicios… Para hacerse una idea, una alcachofa cuesta 3 € o ir de Berna a Zúrich, un trayecto de una hora en un tren que se asemeja a los de cercanías que tenemos, 45 CHF (36 €). Pese a que el sueldo mínimo está sobre los 4.000 CHF al mes, todo es tan caro que el balance a final de mes es el mismo que podría ser en Barcelona. En esta línea, para no dejarme el sueldo en muebles para el apartamento en el que vivo, me salió más económico alquilar una furgoneta e ir hasta la otra punta del país para comprar los muebles de segunda mano que no ir a Ikea y pagar un transportista. Así son las cosas…

 

Los días en general pasan rápido pero hay otros que no, especialmente ahora que hace más frío y está oscuro. Cuando puedo volver, disfruto de aquello a lo que quizás antes no daba tanta importancia e intento pasar el máximo tiempo en casa con los míos. Es bonito irte siempre que sepas dónde volver.

 

Desde Berna, un fuerte abrazo para todos.

 

* Jordi Caballé Serrano, Odontologia’13