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Hamburgo, Alemania
Alejandro Moreno - ADE, 2004
Mi aventura en el país bávaro

Mi aventura en el país bávaro

Alejandro Moreno estudió ADE en la UIC –donde me sentí como en casa, durante esos cuatro años asegura. Se graduó en 2004 tras un Erasmus en Salerno (Italia). Empezó a trabajar en el departamento de finanzas de SEAT —anteriormente había hecho prácticas en una de sus filiales— y de ahí pasó a Roca Sanitario, también en el departamento financiero. Más tarde se estableció como director financiero en la empresa de su familia, mientras cursaba un máster en dirección financiera en ESADE. Hasta aquí, un largo recorrido en un corto periodo de tiempo, pero hace año y medio su vida profesional dio un vuelco: comencé a trabajar en un proyecto con un socio alemán y otro inglés, que me ha llevado a Alemania para formarme como broker del London Metal Exchange (LME) y trader de metales preciosos.

 

El London Metal Exchange es el mercado donde cotizan los metales industriales, como el cobre, el aluminio o el níquel. Es un negocio que no tiene nada que ver con la actividad especulativa que muestra Hollywood en películas como El lobo de Wall Street. Lo que hago es ayudar a las empresas a fijar sus  precios a través de futuros y opciones, que son los derechos de compra y venta a un plazo fijado. Es decir, les ayudo a ser más estables en un mundo en el que la estabilidad es un lujo.

 

Alemania: el motor de Europa

 

Siempre he estado abierto a una oportunidad laboral en el extranjero. Es importantísimo no reducir la amplitud de miras. Venir a Alemania supone un reto tanto a nivel personal como profesional. En un principio era un paso intermedio en mi formación profesional, con la idea de aprender y volver pronto a Barcelona, pero ahora mi vida está entre la Ciudad Condal y Hamburgo indefinidamente.

 

Estoy —y estaré— muy agradecido a Alemania. La adaptación ha sido inesperadamente buena. Es verdad que su cultura choca con la nuestra, pero los alemanes te sorprenden de manera muy positiva. Valores como el respeto y la buena educación se palpan en el día a día. A pesar de todo, mi familia, mi novia y mis amigos siguen en Barcelona.

 

¿Que si volveré? Ya veremos. Si vuelvo, una de las mayores experiencias que me llevaré es la gestión de la productividad y el sentimiento de respeto hacia lo público. A parte de la alegría con la que se vive un día soleado aquí.

 

Por otro lado, con nuevas visiones aprendes a superar tópicos. Se describe a Alemania como el motor de Europa. ¿Por qué? Es un hecho que este país lleva la batuta del Viejo Continente y esto hace que, a veces desde los demás Estados se utiliza su autoridad de manera despectiva, y no creo que tenga que ser así. Alemania es un país que ya sufrió su crisis hace una década. Entonces, con diálogo y consenso, tomaron medidas para salir de ella, todos a una. Sí, exigen, pero porque se han ganado el título de “motor de Europa”.

 

Así, Alemania a menudo aparece como “la mala”: presiona los otros países, los obliga a tomar medidas, etc. Pero es por el bien de la Unión Europea. Ellos ya tomaron medidas dolorosas y llevan años pidiéndonos que también las tomemos nosotros; pero nuestros políticos no quieren, juegan a un populismo descarado y no quieren que los votantes les den la espalda.

 

A día de hoy, la incertidumbre es tal que —espero equivocarme— soy muy escéptico en creer que ya vemos la luz al final del túnel. Con esto no pretendo desanimar a nadie: hay que ver el lado positivo. La crisis es momento de oportunidades. Aconsejo a todos los que estudian ahora —sobre todo, a los alumnos de ADE— que no pierdan nunca la curiosidad por aprender. Que el miedo a equivocarte no te pare nunca.

 

* Alejandro Moreno, ADE’04

 

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