We use cookies to offer our visitors a comfortable and transparent experience when browsing our website. If you continue browsing, we consider that you accept their use. You can change the settings and get more information. More info
Culture / Further reading
El baile, Irène Némirovsky

El baile, Irène Némirovsky

Ed. Salamandra, Barcelona 1930

 

En El baile se transparenta otro de los elementos autobiográficos que identifican la escritura de Némirovsky: la pésima relación con su madre. Los protagonistas son una familia que, por un golpe de fortuna en la bolsa, tiene la ocasión de ascender en la escala social. La madre decide hacer una entrada triunfal en el mundo de la alta sociedad, organizando una fiesta de dimensiones impresionantes. Su plan se ve truncado por un acto sumamente irreflexivo y vengativo de su hija de 14 años. La irreflexión no sorprende en exceso, ya que los 14 años de la hija son una buena coartada: la venganza, sin embargo, hace pensar en el iceberg que hay debajo. Se podría decir que es una mezcla de resentimientos: la madre siente que ha malgastado sus mejores años en una posición social demasiado baja y la hija siente que no se le permite crecer, entrar en la edad adulta, el colmo de todas sus aspiraciones (básicamente románticas).

 

Es una historia que, a pesar del regusto amargo, la amargura es el manejo literario de Némirovsky. En El baile ninguno de los personajes parece que tenga en cuenta los demás, más que como instrumentos para alcanzar fines particulares. Cada uno de ellos busca la felicidad, sí, pero lo hacen cada uno por su parte. Incluso la relación entre la madre y el padre —personaje con muy poca presencia— parece una asociación sin otro objetivo que el de prosperar en la vida, por cualquier medio que se presente a su alcance.

 

La capacidad de Némirovsky de trazar personajes en pocas líneas: a veces parecen dibujados con carbón pero una mirada atenta descubre la acuarela. La sencillez es máxima y esto permite al lector participar en el acto creativo, llenando huecos especialmente diseñados para él.

 

El formato ligero y bien cuidado de la edición de Salamandra (en castellano) también facilita la lectura de esta pieza indispensable entre los clásicos del siglo XX.

 

Autora:

 

Judía de origen ruso, Irène Némirovsky demuestra sus dotes literarias desde una edad muy temprana: en 1929, con sólo 26 años de edad, publica la primera novela en una prestigiosa editorial parisina. Pero la joven Némirovsky y su familia no viven en la ciudad de las luces, sino en una zona rural en Francia. La experiencia del exilio, de la huida, de la obligación de poner raíces en tierra desconocida —primero por culpa de la revolución bolchevique y luego por ser judía en la Europa de la Segunda Guerra Mundial— marca todos sus escritos, en los que el elemento autobiográfico impregna cada página. Ahora bien, el gran público no llega a conocer su talento hasta después de la muerte de la escritora, en un campo de concentración. Sus hijas, años más tarde, en un extraño giro del destino, descubren una maleta llena de manuscritos que en poco tiempo se convierte en una revelación: habrá reediciones y traducciones de lo que ya estaba publicado y ediciones de lo inédito.