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Culture / Further reading
Un moment fundacional. Santi Vila

Un moment fundacional. Santi Vila

En el convulso panorama político en el que vivimos, parece que no ha quedado espacio para la sensatez. La crisis económica ha hecho saltar por los aires el edificio que, a trompicones, se había ido construyendo a partir de la denominada transición. Y, en el caso catalán, las tensiones entre Cataluña y el poder central (el “procés”) todavía tienen más agravado este contexto. Qué lejos quedan aquellos años estáticos, en los que nada cambiaba: el mismo rey (Juan Carlos I), el mismo presidente de la Generalitat (Jordi Pujol), el mismo alcalde (Maragall en Barcelona, ​​Siurana en Lleida, y un largo etcétera), el mismo papa de Roma (Juan Pablo II) y, incluso, el mismo presidente del FC Barcelona (Josep Lluís Núñez). Los que tienen más de cuarenta años, creo, les puede resonar todo esto fácilmente.

 

Pero no podemos engañarnos: ni es cierta la máxima de Jorge Manrique, “cualquier tiempo pasado fue mejor”, ni tampoco debemos pensar que el futuro será un camino de rosas. Esta última idea aparece de manera reiterativa en la última obra de Santi Vila, poliédrico e inclasificable político catalán.

 

La obra Un momento fundacional: visiones desde el reformismo moderno (Barcelona: Pòrtic, 2016) tiene, en mi opinión, tres virtudes incuestionables. En primer lugar, y gracias a un estilo ágil y sencillo (que no fácil), el autor sabe analizar con detalle y precisión el actual estado de las cosas en Cataluña, sin dejar de lado una perspectiva europea y mundial (por ejemplo, referencias a microestados como Nauru, víctimas del cambio climático). Se percibe con nitidez su huella de historiador, analizador concreto de las causas que han ocasionado el momento complejo que estamos viviendo.

 

En segundo lugar, y esta es una verdadera anomalía en el panorama actual, el texto de Vila tiene la curiosa virtud de imprevisibilidad no doctrinaria. Siendo un miembro del actual Gobierno, no responde a un discurso uniforme y homogéneo, sino que, desde la lealtad ideológica, diríamos que “a su aire”. Pero este “a su aire” no debe entenderse como un individualismo egolátrico, sino como la exposición de los planteamientos de un pensamiento crítico, incluso con sus compañeros de filas. Una muestra clara de higiene y libertad intelectual, sin duda.

 

En último término, es de agradecer la finura e ironía del autor. En un momento tan propicio a las afirmaciones categóricas y ampulosas, Vila es heredero de una sana tradición socarrona catalana, que invita a contemplar la realidad desde una cierta distancia (que no quiere decir indiferencia). Así, por ejemplo, en plena apoteosis de estallido de casos de corrupción, todos tan punibles, Vila lamenta tener en su agenda del móvil contactos de encarcelados y encausados. Ahora bien, de tanta o más finura es la respuesta que obtuvo Vila en una conversación, cuando su interlocutor, octogenario, le dijo: “En mi teléfono tengo a muchos que simplemente están muertos”.

 

Sin duda, un libro necesario para sobrevivir en medio de las cotidianas tormentas que parecen devorarlo todo. Es imprescindible poder debatir de todo y sobre todo, pero siempre desde la sensatez apasionada de la que esta obra es un buen ejemplo.