We use cookies to offer our visitors a comfortable and transparent experience when browsing our website. If you continue browsing, we consider that you accept their use. You can change the settings and get more information. More info
Features
Enseñar y aprender en Guatemala y de Guatemala

Enseñar y aprender en Guatemala y de Guatemala

Cèlia Fernández y Pol Budó han estudiado Educación Primaria en UIC Barcelona. Sin embargo, para ellos, su último semestre no fue como los demás: de primeros de febrero a finales de abril realizaron prácticas en Guatemala. Allí colaboraron con la FUNDAP, una fundación que vela por conseguir un buen desarrollo en los sectores socioeconómicos y culturales más desfavorecidos del país centroamericano. Cèlia y Pol nos han permitido acompañarlos en esta aventura.

 

“La realidad de Guatemala es totalmente diferente a la de España y nos es imposible hacernos una idea desde aquí”, argumenta Pol. Y es que todo es diferente: la naturaleza, la educación y las personas. Sobre todo las personas. “No he conocido personas tan generosas, cercanas, amables, agradables y preocupadas por quien tienen al lado”, asegura Cèlia. Aunque no todo fue tan fácil desde el principio.

 

Al llegar, los alumnos no eran muy participativos, algo normal si tenemos en cuenta la situación. Maestros nuevos, provenientes de otro país y, lo más importante, con maneras diferentes de trabajar. En este sentido, Cèlia destaca la dificultad inicial para hacer funcionar en clase “debates, dinámicas grupales y juegos”. Pero a base de tiempo y de insistir en estas técnicas cooperativas, “hemos podido trabajar con total normalidad y comodidad”, razona Pol.

 

La cosa fue diferente con el resto de docentes de la FUNDAP: desde su llegada hubo un trato muy amable. “Desde el principio —explica Cèlia— el ambiente con el profesorado fue fantástico, me hicieron sentir una más del equipo”. De hecho, Pol no solo destaca esto, sino que habla de la parte profesional: “Vi en mis compañeros muchas ganas de aprender y de descubrir nuevas ideas y maneras de hacer”.

 

El trabajo

 

Ambos coinciden en remarcar el bajo nivel de la educación en Guatemala. Para ilustrar este hecho, Cèlia me cuenta cómo tuvo que modificar toda su preparación previa. Antes de ir a Guatemala, elaboró unos cuadernos de actividades de dificultades progresivas para tener recursos para todos los casos, ya que no sabía con qué se encontraría. Pero la realidad echó por tierra las predicciones: el nivel era tan bajo que tuvo que rehacerlo todo sobre la marcha.

 

Al hablar con Pol de la pobre realidad educativa, me señala una causa sin dudarlo: el sistema. Para él, la situación no es responsabilidad ni de los alumnos ni los docentes, sino de un sistema “que no ayuda a los niños”, porque en el país centroamericano la educación “no se valora y, por tanto, no se le conceden los recursos que serían necesarios”.

 

El trabajo de las prácticas, sin embargo, no acababa en las aulas. Cèlia elaboró en paralelo a las clases cuatro cuadernos para mejorar la comprensión lectora. Ahora, este material se quiere publicar para repartirlo en 80 escuelas. Por su parte, Pol confeccionó diferentes cuadernos con el objetivo de ayudar a los alumnos a mejorar las competencias matemáticas. Además, impartió dos sesiones de formación a docentes locales. Salvador Vidal, vicedecano de la Facultad de Educación, ha sido el tutor de las prácticas de ambos y confirma que “han hecho un trabajo magnífico. Tanto sus tutores en Guatemala como yo estamos muy contentos”.

 

“Nos habían dicho que en Guatemala el estilo de vida es muy tranquilo, pero desmiento el mito. Allí la gente trabaja muchas horas”, dice Cèlia cuando comenta que cada día salía de casa a las seis y media de la mañana y acababa de trabajar a las cinco de la tarde. ¿Demasiado trabajo? Ni hablar. “Ahora que he vuelto echo de menos la rutina de Guatemala, ya me había acostumbrado a ella”, afirma Pol.

 

La experiencia

 

Más allá de rutinas y trabajo queda la experiencia. Las prácticas finales de carrera siempre se recuerdan de una manera especial. En este caso, las circunstancias han hecho que todo haya sido todavía un poco más especial. Quizás ni Cèlia ni Pol han conocido la realidad de las aulas que más pisarán, pero han tenido la posibilidad de abrirse a una nueva y enriquecedora realidad.

 

“Estoy muy contento de lo que he visto y de todo lo que he aprendido”, asegura Pol. Y es que Guatemala lo ha cautivado: no solo por su gente, que le ha enseñado “a muchos niveles”, sino porque cada vivencia ha sido “especial”, desde el más pequeño detalle hasta el mayor volcán del Estado centroamericano. “Solo puedo estar agradecido de lo que el país me ha hecho sentir y ser”, concluye.

 

Las palabras de Cèlia van en la misma línea. Afirma que ha conocido mucho más que “un país precioso, otra cultura y una comida diferente”. “He aprendido muchísimas cosas de gente que tiene mucho por enseñarnos”, reflexiona. Eso sí: “Estoy segura de que mi etapa en Guatemala también habrá servido para aportar mi granito de arena al país”.

 

guatemala_educació_03