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La lucha de la distribución cinematográfica

La lucha de la distribución cinematográfica

A principios de abril fuimos al preestreno de la última película de Paco León: Carmina y amén, distribuida por A Contracorriente Films. Mi compañero Luis Meseguer y yo teníamos que hacer un trabajo y queríamos entrevistar a Adolfo Blanco, CEO y fundador de esta distribuidora. La mala noticia es que no pudo venir; la buena, que viendo la película pasamos un gran rato y que nuestra cita contactó con nosotros para hacer la entrevista en otro momento.

 

Muy amable y poniéndonos las cosas fáciles, finalmente pudimos entrevistarle.

 

Empezó explicándonos en qué consistía su trabajo como distribuidor, tarea que definió como “identificar una película con potencial económico; adquirir sus derechos y prepararla para su lanzamiento”, lo que implica hacer el doblaje, si se requiere; fijar una fecha de estreno; hacer la promoción, etc.

 

La conversación siguió con el panorama actual. “La crisis ha disminuido el rendimiento de la explotación, sobre todo en el formato físico (DVD, TV…). Además, el trozo del pastel que ingresamos por la exhibición en cines se ha reducido mucho”. A pesar de este descenso, el dinero que entra a través de las salas de cine sigue siendo la principal fuente de ingreso.

 

Los que se dedican al sector están buscando fórmulas para que la industria sobreviva. La que más ha sonado ha sido La Fiesta del Cine, que permite a los espectadores ir al cine durante tres días por tres euros la entrada (con previa inscripción vía Internet).

 

Adolfo Blanco considera positiva esta posible solución, pero nos confiesa que “los grandes distribuidores están en contra de esta medida, ya que solo ven los resultados de La Fiesta del Cine a corto plazo, lo que supone mucho riesgo”. Sin embargo, el propósito de esta medida es otro: “El cine es muy adictivo y con esto pretendemos enganchar al espectador. Queremos que, tras estos tres días, se despierte en él un deseo de ir más a menudo al cine”. El beneficio de verdad de La Fiesta del Cine es el aumento de espectadores el resto del año.

 

En cuanto al futuro del cine, Adolfo Blanco dijo que “cada vez el espectador querrá ver más cine industrial que no de autor. El cine de autor será difícil que sobreviva”. Y respecto a la distribución, hay que tener en cuenta que las producciones “siempre necesitarán distribuidoras, pero solo sobrevivirán aquellas que sean muy grandes o bien que estén especializadas en un tipo de cine concreto”. A esto último es a lo que aspira A Contracorriente Films.

 

Finalmente se le preguntó por qué el cine español no tiene mucho éxito (siempre hay excepciones, como Lo imposible o Los otros). En Europa el cine es de autor: explican cosas suyas. Producimos películas que al español le gustan, pero en el extranjero pierden sentido. Un ejemplo muy claro es Ocho apellidos vascos, la más vista de la historia en España, pero que fuera de estas fronteras no tiene salida. En cambio, “es rara la película española que triunfa en el mundo y no en España”.

 

Otro problema que dificulta que el cine español crezca es el fútbol. En palabras de Blanco, “es un rival directo y una competencia desleal”. En Francia, referente cinematográfico europeo, se mima más el cine desde la Administración, mientras que aquí “el fútbol se ha convertido en una cuestión de Estado”. Así es muy difícil competir. Sobre este tema, Adolfo Blanco publicó una carta abierta para el ministro de Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, recriminándole tan patética situación.

 

* Santi Gilabert es estudiante de 1º de Comunicación Audiovisual