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Leer para vivir

Inés Jordán

Decía Pablo Neruda que “muere lentamente quien no lee”, y llevaba razón. La lectura es una actividad imprescindible para una vida plena, para cualquier vida que vaya más allá de la mera supervivencia. A pesar de ello, el 40% de los españoles afirma no leer nunca o casi nunca por placer, según el estudio publicado en enero del 2017 por la Federación de Gremios de Editores de España. Es decir, de cada cinco españoles, dos dedican, como máximo, unas escasas horas anuales de su tiempo libre a leer un libro. Por si fuera poco, la falta de lectura en la mayoría de las personas no se debe a la carencia de tiempo o de instrucción, sino a que, sencillamente, no les gusta leer. Este dato resulta desalentador.

 

Aunque algunos lo nieguen, la verdad es que la lectura juega un papel primordial en la vida humana. Los libros son ventanas que nos permiten asomarnos al pensamiento de grandes escritores y adquirir parcialmente la sabiduría que quizás ellos han tardado una vida entera en alcanzar. Gracias a los libros nos convertimos en enanos a hombros de gigantes. Además, la lectura nos permite vivir múltiples vidas distintas de la propia, ampliando nuestra experiencia. No en vano decía Cervantes que “el que lee mucho y anda mucho ve mucho y sabe mucho”.

 

Pero la lectura no solo sirve para adquirir sabiduría. También es una buena forma de descansar y olvidarse de las preocupaciones y agobios del día a día: cuando uno lee, se introduce en un mundo paralelo. Cualquier lector frecuente habrá notado que cuando pasa una temporada sin leer le falta algo, que su alma necesita los momentos de sosiego que le proporciona la lectura.

 

Teniendo en cuenta el papel primordial de la lectura en la vida humana, cualquier persona sensata debería consagrar unas horas de su semana, sin importar lo ocupada que esté, a leer un buen (pongo énfasis en el “buen”) libro. Si incluso cuando disponemos de poco tiempo todos reservamos unas horas para comer y dormir, deberíamos hacer lo mismo con la lectura, alimento y descanso del alma.

 

* Inés Jordán Marqués es alumna de 1º de la Facultad de Humanidades (UIC Barcelona).