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Views / Let’s talk about…

Soy enfermera

Marian Cerezuela

De profesión: enfermera. Y no lo cambiaría por ninguna otra. Estoy segura de que todavía, aunque pocos, no conocen en profundidad nuestra profesión y responsabilidad que tenemos sobre la salud de la población. Lamento decirles que no somos médicos frustrados ni “chicas sexys con cofia”. Ser enfermera es una elección. No estoy del todo de acuerdo con aquellos que dicen que las enfermeras y los enfermeros solo somos vocación –“cómo se nota que lo tuyo es vocación”. Que sí lo somos. Por supuesto que lo somos. Porque enfermería es entender y comprender las necesidades del paciente-familia-población. También es vocación de servicio a la sociedad-comunidad, y lo más importante, somos mucho más de lo que se ve, de lo que algunos sólo quieren ver, somos responsables del cuidado de la salud, profesionales de la salud.

 

Me fascina mi trabajo, en serio, no sé cuántas personas hoy en día pueden tener el privilegio de decir esto tan de verdad. ¿No se lo cree? Le voy a explicar… Soy enfermera desde hace unos cuantos años, y tal y cómo está organizado el sistema sanitario y la crisis económica actual que vivimos, he tenido que trabajar en diferentes servicios y turnos. Siempre de aquí para allí, sobreviviendo a la precariedad laboral que nos acompaña. Siendo la incertidumbre por el mañana una realidad. Pero esto no ha dejado que pierda la ilusión por aquello por lo que un día decidí ser enfermera. Por eso, me empeño en intentar hacer mi trabajo cada día mejor. Sin olvidarme de trasmitir al paciente la confianza necesaria y las ganas de trabajar que tengo, de marcar la diferencia en las pequeñas cosas del día a día: de llamarlo por su nombre, de vivir sus progresos, de involucrarme en sus cuidados, de alegrarme por sus avances,… del valor de lo cotidiano.

 

Dedicamos mucho, mucho tiempo en hacer cosas que quizás no están socialmente reconocidas pero que para nosotras y las personas son fundamentales. Dicen muchas cosas, de las personas que nos dedicamos a esta profesión, pero somos todo aquello que nos propongamos. Las que detectamos y prevenimos las complicaciones. Quienes garantizamos que el paciente vuelva a casa con los conocimientos y habilidades necesarios para conservar su salud. Las que ayudamos a las personas a aceptarse y adaptarse a sus nuevas situaciones de salud. Las que acompañamos al final de la vida. Las que buscamos los recursos y herramientas necesarias para el paciente adquiera la autonomía suficiente en su autocuidado.

 

Las que trabajamos codo a codo con más profesionales sanitarios para que tenga un mejor cuidado. Las que atendemos a sus preocupaciones… Las que cuidamos de forma integral. Las que investigamos para cuidar mejor de ti y de los tuyos. Las que colaboramos para hacer el sistema sanitario más sostenible. Las que intentamos disminuir la estancia media para disminuir costes y así, mejorar la calidad de vida de las personas. Y todo esto, además de lo que sí se ve, lo único que algunos ven, analíticas, inyectables, curar heridas, administrar medicación, atención del confort de los pacientes, etc.; todos ellos, procedimientos esenciales en el proceso de cuidar al paciente.

 

Estará de acuerdo conmigo, que todo esto, no se consigue sólo con vocación. En nuestro quehacer diario, aplicamos el método científico para discernir entre una u otra intervención. Nos anteponemos a las necesidades de los pacientes. Nuestra formación nos permite tener una mirada holística ante los problemas. Por todo ello somos investigadoras, administradoras, coordinadoras, educadoras, cuidadoras, docentes, gestoras… Nos convertimos en su brazo cuando el paciente no puede comer. En sus piernas, cuando el paciente no puede andar.

 

Incluso en madres cuando estamos en el sector pediátrico. En confidentes y consejeras… Actuamos de puente entre la sabiduría popular y el conocimiento científico. Algunos trabajamos en zonas apartadas de las comunidades rurales conciliando ambos saberes en beneficio de nuestros pacientes. Estamos preparadas para cuidar, porque nos hemos entrenado arduamente durante nuestra formación para ello. Nuestro trabajo trasciende, porque lo importante no es “qué hacemos” sino el “cómo lo hacemos”. Porque te das cuenta, que la enfermería es un proceso dialéctico en el que todos salimos ganando: pacientes y profesionales. Y tú, ¿qué opinas?

 

* Marian Cerezuela es profesora ayudante del Departamento de Enfermería de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, en la UIC Barcelona

 
 
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